Samuel cumple su labor profética y habla al pueblo para que cambie su actitud.
1 Samuel 12.1-25
Como un padre a un hijo Samuel hace reflexionar al pueblo. Solemos olvidarnos de Dios cuando pensamos que las cosas van bien. Israel actuaba como nosotros.
Dios vigila y sostiene a quien le sirve. Dado que el puelo gustaba de confiar en las personas a partir de lo que veía, lo primero que pone a prueba Samuel ante el juicio público es s propia persona. Al tener un testimonio ejemplar es que el pueblo recuerda que es un siervo que Dios sostiene. Dios es inmutable. Samuel recuerda al pueblo que Dios está por encima de todas las circunstancias de la vida. Enuncia varios momentos difíciles de la historia del pueblo de Israel con el propósito de hacerles recordar y reconocer que Dios es el mismo que siempre ha velado por su bien.
Dios cuida de nosotros. Dios mismo se ha preocupado por el pueblo desde antes que naciera. En tiempos difíciles les dio de comer, los libró de la esclavitud, les ayudó a vencer en la guerra y siempre se mantuvo al frente de ellos, a pesar de su infidelidad.
Dios se enoja. La actitud de ignorar a Dios, ser rebeldes, desobedientes y hacer que su nombre sea tenido por menos, motiva la ira del Señor. En esta ocasión es manifestada por truenos y lluvias que hicieron que el pueblo temiera. La recomendación de Samuel es clara: "Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón... Mas si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis." (24,25)
Alberto Sotres - Encuentro con Dios
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